Opinión

Columna EL ESPACIO de José Luis Gámez J.

En el inmerso universo de muestras solidarias hacia la hermana República de Cuba, se suma la de quien esto escribe, para que cese, tanto el bloqueo que se ha prolongado por más de sesenta años, como la retahíla de constantes amenazas de invasión por parte del imperio, tanto para Cuba como para gran parte de los países del mundo.

El Gobierno actual de los EE. UU, por sobre todos sus gobiernos anteriores, que también tuvieron injerencias en otros países, palidecen ante la brutal e irracional serie de acciones agresivas generadas por una mente extremadamente patológica y perversa codicia.

El “gobernante” del país de las barras y las estrellas, se ha tomado muy en serio el rol estelar al sentirse dueño del mundo y de actuar como tal, asesorado, a su vez, por un grupo de multimillonarios expertos que ven por todas partes perspectivas de negocios por realizar, con un simple tweet Presidencial redactado mentirosamente, hace reaccionar al mundo bursátil, creando pánico y generando movimientos que favorecen a sus intereses inescrupulosos, con ganancias millonarias e instantáneas.

Ante el estupor internacional se observa cómo, haciendo uso del poder, fincado en una “regia soberbia” y en sus fortunas económicas, sin reparo alguno, se atreven a invadir, de manera impune, para tomar lo que desean por la fuerza, para explotar recursos que no son suyos para obtener jugosas utilidades que incrementan, aún más, sus ya, de por sí, obesas carteras, dejando a su paso lo que ellos llaman, de manera eufemística, daños colaterales, es decir: muertes, terror, hambre e inseguridad.

 Esta clase multimillonaria estadounidense, encabezada por el oligarca, fascista y ultraconservador Donald Trump, conforman un equipo que asombraría al mismo Maquiavelo, el cual tendría que reeditar, corregir, modificar y actualizar su obra: El Príncipe, ya que, estos tiburones voraces y codiciosos, utilizando el pánico que generan en complicidad de  apátridas internacionales y el franco servilismo de gobernantes qué dicen comulgar con la misma ideología, pero que no han captado, la verdadera intención utilitarista que esta caterva de oligarcas gringos pretenden emplear con ellos.

Tal vez estos gobernantes, servidores incondicionales, pensaran que a ellos no les harán lo mismo qué a Corina Machado o, tal vez está latente, en estos gobernantes, el deseo porque sus países formen parte del elenco de estrellas en la bandera estadounidense.

 La mentalidad del pueblo Cubano y la de su gobierno; desde el triunfo de la revolución, ha demostrado una consistente resistencia.  Desde antes de febrero de 1962 cuando John F. Kennedy presidente de los EE. UU en ese momento, estableció formalmente el bloqueo comercial, económico y financiero contra la isla, el pueblo cubano ha trabajado dejando en claro que ha podido hacer maravillas muy a pesar de esas inhumanas restricciones.

Hoy en día, después de múltiples intentos por parte del imperio por doblar la moral y las convicciones del pueblo Cubano, está agregando, sin tomar en cuenta al pueblo estadounidense, un elemento más al bloqueo: impedir les llegue petróleo con la aplicación unilateral de un doble castigo, uno: al país que se atreva a surtir dicho combustible; dos: asfixiar impunemente a los habitantes de la isla que, como todo país, tiene necesidad del petróleo para mover su infraestructura tanto industrial como comercial y  de servicios.

De última hora se sabe que, como ayuda provisional llega a puerto cubano un barco ruso con 100,000 toneladas de petróleo para satisfacer, momentáneamente, las necesidades básicas de la población.

Misteriosamente, Donald Trump no opuso resistencia y dejó que ese barco petrolero ruso, atracara en puerto cubano sin ningún tipo de problema. A primera vista, da la impresión, este presidente, de ser un pandillero que abusa de quien se deje, de quien manifieste debilidad y se deje intimidar.

El pueblo cubano no ha mostrado debilidad ni sumisiones pueblo cubano recurre al inalienable uso de su derecho a la soberanía, independencia, sistema de Gobierno y estilo de vida. Nadie, absolutamente nadie, tiene autoridad ni jurídica ni moral para intervenir y decidir por propia voluntad, sobre la Voluntad de un pueblo como lo pretende el gobierno estadounidense.

La pretensión para quebrar la moral de los habitantes de la isla de Cuba puede ser detenida, principalmente, por el pueblo estadounidense que también está viviendo y resistiendo ese demencial desgobierno que está provocando inflación desproporcionada, desempleo, encarecimiento de alimentos, medicinas, servicios médicos y hospitalarios; además de que familias están perdiendo a sus hijos que mueren en la guerra de Irán; guerra que no les pertenece y que fue declarada de manera caprichosa, pasando por encima la autorización de su congreso, su senado y el derecho internacional.

Ya se dieron manifestaciones multitudinarias en diferentes estados de la unión americana, ya, en discursos pronunciados ante los casi 8000,000 de manifestantes estadounidenses, se han denunciado toda esa serie de hechos atrabiliarios presidenciales, apercibiéndolos también de negar el voto a favor de este nefasto personaje en las intermedias que se llevaran al cabo en noviembre de este año.

No cabe duda: la frase del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador adquiere hoy más fuerza y actualidad: “Solo el Pueblo, puede salvar al Pueblo”.

REDACCIÓN

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