
La definición de naturaleza humana se reduce al origen y al estado primitivo del hombre. Los filósofos, buscadores de la verdad y del sentido de la vida, han formulado teorías que acercan a posibles respuestas, pero no ofrecen absoluta certeza pues la complejidad del problema se prolonga hasta los albores de la humanidad y ya no hay nadie que pueda dar testimonio de aquella situación.

Cada pensador, en el transcurso de la historia de la filosofía, ha ido elaborando, mediante reflexiones trascendentes, sus más diversas versiones en torno a la pregunta que todos y ellos mismos se han planteado: “¿por naturaleza, el ser humano es bueno o es malo? Este tema adquiere hoy mucha relevancia pues como seres sociales hemos sido actores y testigos presenciales de un sinnúmero de conflictos, de la más diversa índole desde que tenemos memoria hasta ahora, en pleno siglo XX1 y, a su vez, hemos tenido muy pocos lapsos de paz tanto social como individual.
Juan Jacobo Rousseau (S XVIII). Asegura que el ser humano, en un principio, se movía por la naturaleza con una relativa mezcla de bondad y salvajismo. Manifestaba rasgos de bondad, pues a pesar de ser salvaje, era empático con el desvalido. La maldad se entroniza en el momento de que alguien dijo: ESTO ES MÍO. Otro semejante pudo haber dicho: YO TAMBIEN LO QUIERO, estableciéndose, por una parte, la agresiva competencia, el reclamo, la lucha y el despojo; por la otra, el acuerdo colectivo de la creación de la propiedad privada y la regulación en torno a la misma mediante normas, que evitaran posibles abusos y actos de vandalismo y de violencia, iniciando así una, cada vez más perfectible y, civilizada convivencia.
Thomas Hobbes, filósofo inglés (1588 ~ 1679) describe la Naturaleza humana sintéticamente con su frase: “el hombre es el lobo del hombre” tal sentencia es lo suficientemente fuerte pues nos habla de un hombre moviéndose por la naturaleza, siempre a la defensiva y, a su vez, listo para atacar con actitud depredadora para obtener lo que deseara utilizando, para ello, la fuerza bruta. Es un ser egoísta qué lucha, permanentemente, por su autoconservación y se Solaza en los placeres como manera de huir del dolor. Para este ser, solo existe una ley y un poder absoluto que le podría reprimir y evitar una muerte violenta. Admite la norma para la convivencia pues si esta no existiera, su existencia seguiría siendo pobre, solitaria, brutal y corta.
Aristóteles (384 ~ 322 AC) mucho más mesurado, en sus reflexiones, concede la capacidad de ser un animal social esencialmente, por su característica principal: la de la racionalidad y el lenguaje.
Ante la claridad de estos contextos, las reflexiones que se sigan ante este tema seguirán siendo muy diversas pues los tiempos en los cuales estamos viviendo, las circunstancias en que, actualmente, nos movemos, los nuevos conocimientos tanto científicos como filosóficos; los avances en la antropología, las nuevas cosmovisiones y el surgimiento de materias como la geopolítica y el nuevo orden mundial, no se han modificado no solo los conceptos de la naturaleza humana sino también las formas de convivencia social concediendo, que la permanencia de los postulados expresados por estos filósofos, aun conserven su vigencia en la actualidad.
Es impresionante observar, tanto en pequeños grupos sociales empezando por las familias como en los sistemas más complejos como los gubernamentales como se cumple cabalmente lo manifestado por Juan Jacobo Rousseau. En una familia, por ejemplo, a algún miembro se le ve maquinando como agenciarse un bien o un paquete de bienes y de cómo evade los pactos tanto éticos, jurídicos y morales contraviniendo impunemente ese contrato social acordado por la familia. Tal vez, lo expresado en ese contrato verbal no se estipulo lo suficiente el valor de la palabra, del honor y la enorme valía que tienen los lazos de consanguinidad o como dijera Albert Camus” el hombre es la única criatura que se niega ser lo que es”: añora, por tanto, ese estado natural y primitivo, aunque, ocasionalmente, muestre cierta empatía y solidaridad hacia el desvalido.

La teoría de Hobbes observada desde la realidad actual nos muestra a toda una gama de depredadores salvajemente codiciosos. Benjamín Netanyahu pretendiendo una radical transformación en oriente medio y control territorial; La anexión de Palestina con el desplazamiento del Pueblo Palestino, es decir: quedarse con todo ese territorio, pero sin Palestinos con la colaboración del gobierno de los EE.UU que, a su vez, son maestros en la apropiación de los recursos extranjeros de manera violenta. Estamos siendo testigos de la manera como han invadido Venezuela y extraído, además de a su presidente, enormes cantidades de hidrocarburo que incrementen las reservas estadounidenses sin importar que el pueblo venezolano se vaya a la quiebra.
Pocos, pero muy pocos seres humanos están cubren los requisitos de la teoría de Aristóteles: el hombre posee la capacidad intelectual para pensar, deliberar y distinguir entre el bien y el mal, entre lo justo e injusto; no puede deambular por la naturaleza en solitario, es un ser social pues, en sociedad es como se realiza como ser humano.
Estas reflexiones invitan a un análisis personal. Hay muchas preguntas que aún están en el aire, una de ellas podría ser: ¿la sociedad y yo estamos colaborando para ser más humanos y para abandonar cada vez más ese estado de animalidad que en nada nos dignifica?



