Opinión

Muchas mujeres más en el mundo han ido aportando y dejando un legado; todas y cada una desde sus trincheras

COLUMNA Palabra de Mujer Atlixco

Hace 235 años (5 de septiembre de 1791) una mujer redacta la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía: Olympe de Gouges.

Esta Declaración fue una respuesta a la proclamación de derechos universales llamada Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, (1789) que dos años antes se había divulgado y en la que las mujeres habían sido excluidas de la igualdad, la libertad y  la fraternidad proclamada por la Asamblea Nacional, incluso ni siquiera consideraron los derechos de ciudadanía de las mujeres de esa época -de los cuales no gozaban- no podían votar, tampoco ser electas y mucho menos participar en la toma de decisiones. Olympe de Gouges incluyó 17 derechos básicos de las mujeres y reclamó para ellas la libertad, la igualdad y la justicia base de los derechos naturales, inalienables y universales de todas las personas. En una época de terror jacobino su destino fue la guillotina. Sin embargo, todas, todos, la reconocemos como una mujer adelantada a su época.

Muchas mujeres más en el mundo han ido aportando y dejando un legado; todas y cada una desde sus trincheras y sus épocas se han cuestionado sobre los derechos de las mujeres, las brechas que aún hoy tenemos y fundamentalmente el ejercicio de esos derechos en condiciones de igualdad.

Por eso siempre será muy lamentable conocer sobre nuevas y grandes pérdidas para el feminismo, como el fallecimiento hace unos días de la periodista Gloria Steinem.

En la década de los 70as desde la revista Ms. Magazine (Señora) considerada una de las primeras revistas feministas que ella fundó en 1972 junto a la activista afroamericana Dorothy Pitman Hughes se escribía textualmente sobre conceptos que en esa época no se atrevían a mencionar “violencia doméstica” “acoso sexual” “libertad de reproducción” cambiando la mirada de los derechos de las mujeres y convirtiéndose en una de las activistas de lo que conocemos como la segunda ola del feminismo, incluso como buena periodista se infiltró como incógnita como conejita en Playboy para reportear las condiciones de las mujeres trabajadoras. Ella cambió la forma en la que las mujeres se informaban sobre derechos reproductivos, laborales y de justicia social, convirtiéndose en ícono del feminismo en EU.

Abrió camino haciendo de la igualdad una causa política y colectiva, cambiando la forma de hacer el activismo y la conversación sobre nuestros derechos.

Ganadora del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades (2021) su vida se construyó vinculada a los derechos de las mujeres y al periodismo.

Su cuestionamiento que incluso muchas nos hacemos en el sentido de pensar que la igualdad solo se alcanza simplemente cuando algunas mujeres logran llegar a donde antes sólo llegaban los hombres, sigue vigente, sin duda llegar importa; pero también importa, qué hacemos con el poder cuando llegamos. “Para el feminismo, ocupar espacios nunca ha sido suficiente. La apuesta es transformar las reglas, las instituciones y las condiciones que mantienen la desigualdad. Más mujeres en el poder, sí. Pero con poder para transformar la vida de las mujeres.”

Tan importante como actual lo que ella en todo momento recordaba: los derechos conquistados nunca pueden darse como definitivos. Cada generación tiene que defenderlos y ampliarlos es una de las lecciones más importantes que quería transmitir.  Esto nos lleva necesariamente a observar no sólo nosotras las mujeres, también los hombres aliados; sobre los engaños disfrazados y los muchos silencios y complicidades incluso muchas veces de las mismas mujeres, para evitar que sean trastocadas las conquistas alcanzadas.

De ahí que hay tener siempre presente que las luchas por nuestros derechos que han dado todas estas mujeres las de antes, y también las de ahora; así como su ejercicio real, no está agotada, sigue construyéndose y esto pasa por revisar permanentemente mecanismos y presupuestos asignados para el logro de la igualdad, la libertad y la justicia. Cuestionar es legítimo.

Por ello debemos recordar en todo momento que el más importante de todos los derechos es, el derecho a defender nuestros derechos.

rgolmedo51@gmail.com

@rgolmedo

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REDACCIÓN

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