Imagen Víctor Manuel Rodríguez Víctor Manuel Rodríguez, residente de Cali, salió a ayudar en las labores de rescate el día del terremoto.

Especial por Laura Quiñones en @mundomujeres||
SEGUNDA PARTE
Esa misma sensación empezó a repetirse en distintos puntos de Cali. José Daniel Hernández salió desde el primer día para apoyar las labores de rescate y remoción de escombros. Cuando volvió a las calles al día siguiente encontró decenas de personas haciendo lo mismo: algunos llevaban suministros, otros esperaban para ayudar en los edificios afectados y muchos simplemente preguntaban qué hacía falta.
José recorrió durante horas distintos puntos de la ciudad buscando dónde podía ser útil. Cuando en las zonas de rescate ya había suficiente personal, comenzó a recoger otro tipo de necesidades: gasolina para mantener los equipos funcionando durante la noche, baterías, linternas y herramientas de corte. “Prefiero venir acá a tratar de ayudar en lo que pueda hacer que sentarme a esperar”, explica.
Jeimmy Celemín vio la misma movilización en barrios de toda la ciudad. Dice que le sorprendió encontrar personas de sectores sociales muy distintos haciendo lo mismo: comprando agua y alimentos de su propio bolsillo, llevando cascos, gafas, guantes y palas a las zonas de búsqueda o pasando horas en los centros de acopio. Jóvenes, adultos y personas de la tercera edad empacaban ayudas, acompañaban a las familias de las víctimas y trataban de sostener a quienes seguían trabajando entre los escombros.
“Los caleños actuaron de manera oportuna desde el momento cero de la tragedia, cuando empezamos a ver edificios colapsados y supimos que el personal de rescate no daría abasto. La gente salió a la calle. Ahí es donde uno ve que hay una solidaridad real”.
En esos días, además, Cali soportaba temperaturas cercanas a los 35 grados. Jeimmy dice que llevar agua, comida e hidratación a bomberos, rescatistas y voluntarios se volvió casi tan importante como reunir herramientas. “Han trabajado bajo ese sol durísimo”, describe. Para ella, esos suministros han sido fundamentales para que los equipos pudieran continuar durante jornadas que se extienden día y noche.
“Nos estamos acompañando. Siento que somos uno, somos una familia y nos estamos cuidando”.

Jeimmy Celemín La gente hace fila a las afueras del recinto del Festival Petronio Álvarez en Cali para donar suministros y apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto.
Jeimmy también tenía una carpa y decidió llevarla a uno de los lugares donde se alojaban temporalmente personas afectadas. Para entonces, algunos de los primeros puntos de recolección comenzaban a quedarse pequeños ante la cantidad de ayuda que llegaba.
Uno de los espacios que comenzó a recibir suministros estaba preparado originalmente para uno de los encuentros culturales más importantes de Cali. Cada agosto, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez reúne en la ciudad música, cocina, artesanías y tradiciones provenientes de una región estrechamente ligada a la identidad caleña y afrocolombiana.
Nos estamos acompañando. Siento que somos uno, somos una familia y nos estamos cuidando”
El festival había comenzado el domingo y debía extenderse durante una semana, pero la tragedia del lunes interrumpió la celebración. Ahora la Ciudadela Petronio Álvarez y los espacios destinados a recibir músicos, cocineras tradicionales y visitantes son utilizados para organizar ayuda para las comunidades afectadas. El cambio tiene además un significado particular porque el terremoto golpeó con fuerza al Chocó y a otras zonas del Pacífico y el occidente colombiano.
En algunos puntos de Cali empezaron a pedir que dejaran de enviar ciertos suministros y que las donaciones fueran dirigidas hacia otros lugares donde hacían más falta. Jeimmy recuerda ver mensajes de caleños insistiendo en que no se olvidara a Buenaventura, Pereira, Manizales y otras ciudades gravemente afectadas, incluidas varias en el norte del Valle del Cauca con difícil acceso.
Para ella, ver esa respuesta no borró el miedo a las réplicas ni la angustia por lo que todavía podía ocurrir, pero sí le dio una sensación inesperada de tranquilidad.
“Me da un poco de calma saber que afuera hay gente que está apoyando y está ayudando”, dice. “Para mí la cooperación lo ha sido todo en esa tragedia. También hay que reconocer la labor de los bomberos, que aunque no son muchos, han respondido con todo y ahora con el apoyo de rescatistas externos espero que se pueda rescatar con vida a los que aún permanecen bajo los escombros.”

Jeimmy Celemín Un equipo de rescate en Cali se prepara para iniciar las labores de búsqueda y rescate.
Cuando termina la búsqueda empieza otra emergencia
Mientras los equipos continúan intentando encontrar sobrevivientes, la dimensión de la emergencia se amplía. Miles de familias han visto sus viviendas destruidas o dañadas y necesitan alojamiento, atención médica, agua potable, alimentos y apoyo psicológico. En el Valle del Cauca, OCHA identifica entre las prioridades la atención hospitalaria y psicosocial, el acceso a agua segura y la protección de niños y otras personas afectadas.



