
EL ESPACIO de José Luis Gámez J.
Como contexto de lo que está sucediendo, por cierto, muy grave en Latinoamérica, es resultado de la irrupción hegemónica no solo de una potencia que, después de la segunda guerra mundial ha pretendido ser la única rectora universal al establecer bases militares y penetrar ideológicamente en el mundo, utilizando medios sumamente agresivos.
SÍ, se trata de los EEUU. Un freno para ellos, lo fue la desaparecida Unión Soviética (URSS) que fue la que llegó en, primer lugar a la liquidación de la Alemania Nazi en 1945 y a establecer los términos de capitulación con quienes quedaron después del suicidio de Hitler. Y además negociaron con los EEUU la repartición del territorio Germano, quedándose con lo que denominaron, la Alemania del Este, cuya capital fue Berlín creando como división: el ignominioso muro de Berlín.
Estos y otra serie de sucesos moldearon lo que se denominó, la guerra fría entre estos dos bloques: la URSS (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas) y los EEUU.
Al mismo tiempo otros países y en particular China quedó dividida en dos bloques: la Nacionalista y la comunista. Después de una intensa y prolongada guerra civil librada desde 1927 hasta 1950. Mao Tse Tung, líder de la que será en adelante, la República Popular China se une a la URSS y a Stalin con su sistema comunista.
Tal alianza duró hasta finales de la década de los 50’s, disolviéndose por diferencias ideológicas. Tal unión fue impactante pues equilibro sustancialmente, el poder durante la guerra fría. Dicha guerra termina con el derrumbe del muro de Berlín, del sistema comunista y la disolución de la URSS entre 1989 y 1991.
Las peripecias sociopolíticas, a nivel mundial, se han sucedido de una manera casi sísmica, revelando con ello una eterna pugna entre tres fuerzas que pretenden establecer un dominio que ya se puede considerar regional como primer paso para posteriormente, establecer una hegemonía por sobre cualquier otra potencia.
China, Rusia y EE. UU son los tres países que pretenden ejercer su hegemonía y para ello China por ejemplo trata de someter a la isla de Taiwán pues como provincia rebelde concentra alta tensión política; reclama, a su vez, casi todas las aguas y archipiélagos de la mar de China meridional, creando conflictos con Filipinas, Vietnam y Malasia.
China además tiene inversiones estratégicas y de gran calado en países de Asia, África y América Latina. Y ojo, tiene una asociación estratégica con Rusia lo cual, aumenta su presencia a nivel mundial.
La Rusia con su gobernante Vladimir Putin es más eurocéntrico porque es el principal abastecedor de combustibles para gran parte de Europa de tal forma que se hace indispensable dado que los inviernos son extremos y prolongados.
Además, se considera que tiene uno de los más poderosos arsenales, más completo y adelantado en armas de última generación, aunque débil en estrategias bélicas y la muestra es, la guerra contra Ucrania donde ha mostrado grandes limitaciones logísticas. La distribución del globo terráqueo hasta 1991 solo la disputaban EEUU y la URSS, pero, en 2001 cuando se integra la Organización Mundial del Comercio, China ingresa a la competencia por dicha distribución.
Ahora bien, si China tiene el dominio de la gran parte de Asia; Rusia ejercer un poderío Eurocentrico; EE.UU. esta casi fuera de Europa y Asia.
La pregunta es ¿a dónde está poniendo sus ojos?
Claro, en América Latina. Hasta este momento 12 gobiernos de países Latino Americanos ya comulgan con la ideología neoliberal estadounidense, basada, principalmente, en la libertad de mercado, en la no intervención del Estado y la, privatización de los bienes y servicios.
México y Brasil, países con ideología progresista, están en la mira del presidente Donald Trump, están bajo presión muy agresiva y constante utilizando, para ello, pretextos y amenazas de intervención, hasta este momento, no cumplidas. De los países progresistas, el que corre más peligro, es México pues la vecindad y el que se comparta una frontera de 3,500 km, hace más susceptible a nuestro país.
Otro elemento desfavorable a las políticas progresistas que se están desarrollando de nuestro México, es la presencia de una ideología de derecha carente de propuestas inteligentes y viables para el desarrollo del país, pero, furibundamente agresiva, con elementos de mentiras, calumnias y narrativas sesgadas.
México tiene que establecer un doble bloque defensivo: uno para contener los embates de la derecha extrajera que, con fuerte capital tanto humano como económico atenta, cotidianamente, contra la soberanía Nacional. El otro muro es para contener a la derecha conformada por ciudadanos nacidos en el país pero que actúan como verdaderos apátridas que imploran la intervención de nuestros vecinos del norte para derrocar al gobierno en turno y que, a su vez, dejar que ellos tomen en sus manos el gobierno y el manejo absoluto de nuestras riquezas y recursos.
Tenemos que estar alertas, más y mejor informados, dejar de seguir a los medios que, que con medias verdades o mentiras completas, de manera sistemática y cotidiana en sus emisiones y piezas periodísticas arremeten contra el sistema gubernamental vigente.
Para redondear mejor las ideas expuestas, Vale la pena concluir con una reflexión de Eduardo Galeano:
“América Latina ha sufrido siempre una sangría constante de recursos. Las grandes corporaciones, sobre todo, extranjeras extraen grandes sumas de los países pobres anualmente a través de normas comerciales injustas”.



