Opinión

De Maru Campos y de la DERECHA

EL ESPACIO de José Luis Gámez Jiménez

En noviembre próximo habrá elecciones en los EE, UU, está en juego la presidencia de aquel país y, Donald Trump pretende relegirse. Tan baja está su popularidad que su equipo busca, por todos los medios, algún acto verdaderamente espectacular que haga crecer su popularidad entre sus votantes, pues hasta estos momentos, sigue yendo a la baja la intención de voto en su favor.

En general, el 37% de los adultos aprueba la gestión de Trump contra el 63% que la desaprueba, basados en su creciente preocupación por el aumento de los costos en la canasta básica, la inflación y la guerra contra Irán.

 Entre tantas estratagemas, Donald Trump empezó su segundo periodo gubernamental, aplicando nuevos aranceles a las importaciones; implemento, además, una persecución masiva y violenta contra migrantes saliendo mal librado porque mucha siembra y cosecha de productos agrícolas se quedaron tiradas provocando pérdidas millonarias; sus mismos ciudadanos mostraron su aversión contra él y, solidaridad con los migrantes, desaprobaron los métodos violentos de los miembros del ICE y se manifestaron multitudinariamente, rechazando sus políticas discriminatorias en diversos estados de la unión americana.

Después de acusar, al entonces presidente Venezolano Nicolas Maduro de ser líder del cartel de los soles y de ametrallar repetidamente, en aguas venezolanas a pescadores qué, según el, transportaban en sus embarcaciones “cantidades industriales de droga” secuestra, pasando por alto todos los protocolos y tratados internacionales, al presidente venezolano para lo llevarlo a territorio estadounidense para ser “juzgado”.

El tema central en este episodio en Venezuela fue: apropiarse del petróleo de manera ilegitima y dejar un gobierno a modo presidido interinamente, por Delsy Rodríguez, haciendo a un lado, a la derechista Corina Machado recientemente “galardonada” con el premio Nobel de la Paz; ella a su vez, obsequia tal premio a Donald Trump, arguyendo que él ha tenido más merecimientos para poseerlo con mayor dignidad.

En el fondo, Corina Machado, conocida en Venezuela, como la dama de hierro no porque guardara semejanza con Margaret Thatcher, ex primera ministra de Inglaterra, sino porque forma parte de una familia ultraderechista y dueña de consorcios metalúrgicos que lo que menos desea, es perder los privilegios que, por años ha venido detentando y, para eso necesitaba obtener el poder ejecutivo bajo la sombra de Donald Trump.

Los desatinos en la Casa Blanca se han multiplicado a la enésima potencia a tal grado que, el gobierno de Trump se ha metido en un berenjenal demasiado complicado al lanzarse, de manera desbocada, a una guerra contra Irán pensando que sería fácil obtener una victoria qué lo avalara como gobernante capaz que, demostrara su poderío militar y liderazgo mundial; sin embargo, el rival resultó tanto o más potente que, hasta estos días no ha podido resolver esa situación pues no se resigna a aceptar que su imperio se está desmoronando.

 Para la Unión Americana, el costo económico de esta guerra, hasta la fecha, rebasa ya los $ 25, 000 millones de dólares en gastos directos además de que se reportan más pérdidas económicas globales con el Estrecho de Ormuz cerrado. Hasta estos días la situación es muy tensa, sin embargo, es notoria la superioridad iraní ante los embates, no solo de los EE, UU sino también de su socio: Israel.

Una de las tantas estrategias intervencionistas de los EE. UU, muy añejas, por cierto, ha consistido en infiltrar miembros de la CIA: Agencia Central de Inteligencia cuyo trabajo consiste en llevar a cabo operaciones clandestinas fuera de los EE. UU, como obtener información de los gobiernos, corporaciones e individuos extranjeros.

Además de espiar e ideologizar para que su gobierno, promueva y proteja los intereses creados en el extranjero. Laboran de manera encubierta; la información obtenida está altamente clasificada y, puede ser utilizada para desestabilizar, someter e inclusive derrocar gobiernos de otros países.

Estos personajes no se inmiscuyen en asuntos de drogas; esta labor pertenece a la DEA: Administración para el control de drogas,

Teniendo en cuenta este contexto, México ha tenido presencia de agentes de la CIA en su territorio hasta 2018 cuando AMLO toma el control del país y regula la actuación de los agentes extranjeros, limitando su actuación en el marco legal de nuestra Constitución. Una de las limitantes a la que se tiene que sujetar, especialmente la DEA es: colaborar y coordinarse con las autoridades mexicanas con información pertinente para que estas actúen en consecuencia.

Así que, en Chihuahua la gobernadora Maru Campos, al permitir la presencia encubierta de agentes de la CIA en labores del combate al narcotráfico, está permitiendo, a su vez, una usurpación de funciones.

La realidad: Maru Campos, cedió todo el piso 18 de la torre Centinela en CD. Juárez para que operaran agentes de la CIA, DEA, FBI y CBP, lo que quiere decir que la gobernadora de Chihuahua, de manera tacita y unilateral pretende que su estado sea una estrellita más en la bandera ultraderechista del tío Sam. El otro mensaje que ha enviado la gobernadora ha sido el desprecio e insubordinación a la Federación y a todas las instituciones.

Para concluir: una frase de George Henry Lewes muy adecuada para Maru Campos con su actitud chovinista, sumisa hacia los EE. UU y proclive a la ultra derecha:

“la originalidad es la independencia, no la rebelión; es sinceridad no antagonismo”

REDACCIÓN

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