Imagen © ACNUR/Houssam Hariri
Una de las mayores oleadas de ataques israelíes hasta el momento acaba de impactar más de 60 ubicaciones en Beirut y en otras zonas.

ALTO AL GENOCIDIO EN ORIENTE MEDIO @mundomujeres||
En medio del aumento de los casos de emergencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que, incluso antes de la crisis de víctimas masivas del pasado miércoles, el Líbano no tenía suficientes suministros médicos para durar ni siquiera un mes. Los ataques aéreos del 8 de abril se produjeron pocas horas después de que se anunciara un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
Las hostilidades entre Israel y Hezbolá han continuado, mientras que, según informes de prensa, Irán declaró el viernes que no participaría en las conversaciones de paz previstas para el sábado en Pakistán si el alto el fuego no se extendía al Líbano.
Desplazamientos y destrucción
La portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Eujin Byun, declaró que las familias que ya habían huido de las hostilidades anteriores en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur de Líbano, algunas de las cuales habían empezado a plantearse regresar tras las señales contradictorias sobre un alto el fuego, se han visto nuevamente desarraigadas.
Zonas consideradas seguras fueron atacadas el miércoles, «lo que desencadenó el pánico y obligó a la gente a huir por segunda o tercera vez«. Byun añadió que la destrucción del puente Qasmiyeh, una arteria principal que conecta las ciudades sureñas de Sidón y Tiro, ha dificultado enormemente el desplazamiento entre el norte y el sur de Líbano.
«Para muchas familias de las aldeas del sur, el regreso ya no es posible porque comunidades enteras han sido parcial o totalmente destruidas». La portavoz de ACNUR subrayó que se calcula que unas 150.000 personas siguen en el sur y que el acceso humanitario a ellas es esencial. «Necesitan una ruta segura para huir si se ven obligadas a hacerlo de nuevo», insistió.
Crisis alimentaria inminente
La directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Líbano, Allison Oman, que se encontraba esta semana en un convoy hacia una aldea fronteriza del sur, ofreció un relato en primera persona de la situación.
«Lo que vi se quedó conmigo», relató, describiendo una panadería local donde «la parte delantera de cristal estaba destruida solo una hora antes de que llegáramos, y ya estaban barriendo los cristales y habían encendido los hornos porque esperaban la harina de trigo que traíamos en el convoy».
«Sus existencias de alimentos eran muy escasas, y estaba claro que este convoy era muy esperado (…) era esencial para ayudarles a seguir adelante». Oman advirtió que la situación se está convirtiendo rápidamente en una «crisis de seguridad alimentaria«, con los precios de los alimentos en aumento en todo el país.
«En solo un mes, el precio de las verduras ha aumentado más del 20%, los precios del pan han aumentado un 17% (…) para las familias que ya están luchando, esto es profundamente preocupante», afirmó, destacando una «combinación muy preocupante» en la que los precios suben, los ingresos se interrumpen y la demanda aumenta.
La funcionaria del PMA también subrayó que, en las zonas afectadas por el conflicto en el sur de Líbano, más del 80% de los mercados ya no funcionan.


