“Cuando el poder y el dinero se unen, el dinero somete al poder”: (AMLO)

COLUMNA el Espacio de José Luis Gámez J. Segunda parte
Para seguir escribiendo sobre los LIBERTARIOS, empezaremos por decir que, esa palabra, es un adjetivo que sirve para calificar a aquellos voceros, amaestrados e ideologizados en buen número para incrustarse en los sistemas políticos y económicos en todos los países y en especial, en Latino América y que, desde hace tiempo, están operando, apoyados por grandes recursos económicos de los millonarios que insisten en seguir dominando los mercados del mundo utilizando un lema: Dios, Patria, Familia y Libertad.
En vez de recurrir a definiciones y sesudos razonamientos, mejor sería recurrir a ejemplos concretos como lo son EEUU y Argentina, prototipos de presidentes de derecha con sus variables particulares y con las debidas proporciones.
Donald Trump, presidente de los EE.UU. Carente de habilidades políticas, en estrategias diplomáticas, con una personalidad enferma de poder y hábil financiero pues siempre busca con codicia “el ganar, ganar”; es un millonario asociado con millonarios ávidos por repartirse el mundo millonario, a los cuales está haciéndoles partícipes del poder.
Llega a la presidencia creando, rompiendo todas las reglas, pasando por alto leyes, normas éticas y atropellando todo lo que tuviera enfrente, con un historial delictivo muy importante.
Por principio de cuentas llega y cambia el nombre al Golfo de México y lo “bautiza”: Golfo de América de manera unilateral; de la misma manera declara que su país retomara su grandeza, esa grandeza frenada por la presencia de extranjeros indeseables; ejerce el poder con una guerra de aranceles a diestra y siniestra; cumpliendo sus amenazas de campaña.
Además, lleva a cabo deportaciones masivas con el ICE, aparato incompetente y represivo , demostrando así, una supuesta defensa de la supremacía blanca ante las características raciales y supuesta inferioridad de todos aquellos que llegaron a su país porque, según su criterios, ya estaban quitándole pureza a su raza además del trabajo, que por derecho les ha perteneció.
Se declara antinmigrante y sostiene que todos los que han llegado a esos lares son delincuentes, violadores y traficantes de drogas. Por si fuera poco, saca de su portafolios el decreto donde firma y afirma la legitimidad del libre mercado: los bienes y servicios están sujetos el dominio de la oferta y la demanda.
Todas las afirmaciones, antes descritas, muestran características propias de un, no solo, derechista sino de un ultraderechista: Xenófobo rampante, pues odia y persigue a todo extranjero, además de convencer a los suyos para que odien y delaten a todo aquel ajeno a su comunidad.
Su tendencia enfermiza hacia la discriminación, frecuentemente la hace patente y, para ejemplo está el trato que le dio a Zelensky presidente de Ucrania, en la Casa Blanca ante cámaras y micrófonos, de manera, por demás grosera, nada diplomática y hasta imprudente.
Es un Imperialista y siente que su imperio se extiende por todo el mundo abrogándose el derecho de penetrar por la fuerza en un país, aposentarse en el, saquear impunemente bajo cualquier pretexto, de manera ilegal, obtener las riquezas asegurándolas como suyas; ¿los tratados y las leyes internacionales? Simplemente las ignora.
La moral que practica es: legitimar, a su antojo, lo ilegitimo.
Es un oligarca pues no gobierna para el pueblo, ignora al pueblo, abandona al pueblo. Las palabras, las promesas y discursos pronunciados en campaña para endulzar los oídos de sus seguidores, una vez en el poder, se convirtieron en decretos, soberbiamente firmados ante las cámaras de televisión, que se convierten en limites invisibles, con efectos desastrosos. La muestra está en que el campo estadounidense está tirado; la gente que lo trabajaba huyó por el miedo y los productores llenos de rabia y desesperación, no encuentran la solución y el gobierno no da respuestas.
El efecto domino no se ha hecho esperar, todos los productos, sobre todo, frutas, verduras, cárnicos, combustibles y medicinas se han encarecido debido a actos de mal gobierno, el más reciente. La guerra contra Irán presionado por Israel que está costando una fortuna, pero enriqueciendo a la industria armamentista; están aumentando los precios de las gasolinas, el transporte de los insumos qué el país necesita.
El funcionamiento de hospitales, las industrias, los comercios, totalmente en deterioro y, con una inflación descontrolada.
El presidente estadounidense inventando enemigos, proyectos de intromisión, anexiones y guerras, olvida que debería estar trabajando para el pueblo; está trabajando para su permanencia y para el séquito de multimillonarios que están enquistados en la Casa Blanca, conformando alianzas estratégicas que incluyen apoyos financieros y recompensas por sus apoyos en la campaña presencial.
En el juego de intereses también cuentan las traiciones, venganzas y despidos fulminantes.
Con la forma de gobernar de este libertario: Donald Trump, se da por entendido que Javier Milei en Argentina y otros tantos gobernantes latinoamericanos de derecha, son unos aprendices qué tratan de seguir esos mismos pasos con estridencias más que con efectividad; qué cortan de tajo y discrecionalmente dependencias gubernamentales qué funcionaban para el pueblo, bajo la premisa: el Estado no está para desarrollar programas sociales. Todo cuesta: la educación, la salud, la seguridad y el pan de cada día.
El Estado pone todo en manos de la iniciativa privada; ellos, crearan las oportunidades y las instituciones necesarias qué capaciten al individuo para ser autosuficiente y estas actuaran de acuerdo con la oferta y la demanda; todo está dispuesto para quien pueda pagar los beneficios y servicios.
Así mueren las Repúblicas no por invasión, sino por desgaste moral.
Cicerón



