Imagen © UNICEF/Sukhum Preechapanich. La pobreza causada por factores como el cambio climático puede hacer que los niños sean más vulnerables a la violencia.

Por Pooja Yadav MEDIO AMBIENTE||
La científica medioambiental Joyeeta Gupta expone como el cambio climático está afectando los derechos humanos de millones de personas y expone la necesidad de atribuir sus efectos y poder reclamar acciones, incluso en el ámbito de los tribunales.
Con el aumento de los efectos del cambio climático en todo el mundo, se ha empezado a reconocer que el cambio climático no es solo un colapso ecológico, sino también una crisis de derechos humanos.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, se hizo eco de este mensaje en Ginebra este año y planteó una pregunta ante el Consejo de Derechos Humanos: «¿Estamos tomando las medidas necesarias para proteger a las personas del caos climático, salvaguardar su futuro y gestionar los recursos naturales de manera que se respeten los derechos humanos y el medio ambiente?».
Su respuesta fue muy sencilla: no estamos haciendo lo suficiente.
En este sentido, la profesora Joyeeta Gupta explica que los efectos del cambio climático deben entenderse no solo como una emergencia climática, sino también como una violación de los derechos humanos.
La profesora Gupta es copresidenta de la Comisión de la Tierra y una de las representantes de alto nivel de las Naciones Unidas para la ciencia, la tecnología y la innovación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
¿Quiénes son los más afectados?
En declaraciones a Noticias ONU, la profesora Gupta afirmó que uno de los defectos de la convención sobre el clima de 1992 es que nunca cuantificó los daños humanos.
Y cuando se adoptó el Acuerdo de París en 2015, el consenso mundial se centró en limitar el calentamiento a 2 °C, reconociendo posteriormente que 1,5 °C era un objetivo más seguro.
Pero para los pequeños Estados insulares, incluso ese 1,5 grados, que aceptaron por el desequilibrio de poder, está demasiado cerca de los 2 grados, el límite de la supervivencia para ellos, dijo la profesora Gupta.
«El aumento del nivel del mar, la intrusión de agua salada y las tormentas extremas amenazan con borrar naciones enteras. Cuando los países ricos exigieron pruebas científicas, se encargó al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que estudiara la diferencia entre 1,5°C y 2°C», continuó.
Según ella, los resultados dejaron claro que 1,5 °C es significativamente menos destructivo, pero sigue siendo peligroso.
En su propia investigación publicada en Nature, sostiene que un grado Celsius es el límite justo, porque más allá de ese punto, los efectos del cambio climático violan los derechos de más del 1% de la población mundial, alrededor de 100 millones de personas.
La tragedia, señala, es que el mundo superó un grado en 2017 y es probable que supere los 1,5 °C en 2030.
Subraya que las promesas de enfriamiento a finales de siglo ignoran los daños irreversibles que tendrán lugar, como el deshielo de los glaciares, el colapso de los ecosistemas y la pérdida de vidas.
«Si los glaciares del Himalaya se derriten», afirma, «no volverán a recuperarse. Viviremos con las consecuencias para siempre».

© OMS/Teguh Prihatna
Un hombre ayuda a una mujer después de que su coche se quedara atascado en agua que le llegaba hasta la cintura. A nivel mundial, las lluvias son cada vez más extremas debido a los efectos del cambio climático.
Una cuestión de responsabilidad
La justicia climática y el desarrollo van de la mano. Todos los derechos básicos, desde el agua y la alimentación hasta la vivienda, la movilidad y la electricidad, requieren energía.


