

ONU Bolivia Miembros de la comunidad wichi en Salta, Argentina imagen ONU
Hasta un 80% de los recursos minerales extraídos por empresas se encuentran en territorios indígenas, al igual que muchos de los depósitos de hidrocarburos, destaca un experto en derechos humanos, y explica que esto causa muertes entre los pueblos originarios y los coloca en situaciones de riesgo ya que pierden sus fuentes de alimentos y plantas medicinales, obligándolos a desplazarse y provocándoles problemas de salud tan graves como el cáncer.
“Para satisfacer la expansión de una economía global adicta a la extracción, los Estados y las empresas siguen llegando a regiones cada vez más remotas, en busca de metales, minerales y combustibles fósiles, dejando un legado de contaminación y vertimiento de sustancias peligrosas”, señaló este viernes el relator especial* de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos.
En su informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas, Marcos Orellana afirmó que los pueblos indígenas expuestos a sustancias peligrosas sufren una forma de violencia ambiental que causa muertes y pone en peligro vidas debido a la pérdida de fuentes de alimentos y plantas medicinales, entre otros daños.
Orellana agregó que muchas veces estas circunstancias obligan a los pueblos originarios a desplazarse, además de que afectan su salud provocándoles defectos congénitos y enfermedades tan graves como el cáncer.
Tierras ricas en recursos extractivos
El experto detalló que entre el 50% y el 80% de los recursos minerales destinados a la extracción se encuentran en las tierras y territorios de los pueblos indígenas.
“Las compañías de petróleo y gas continúan explorando y explotando depósitos de hidrocarburos incluso cuando el planeta enfrenta una emergencia climática. Invariablemente, esto se debe a que los Estados promueven las industrias de combustibles fósiles, a menudo en las tierras y territorios de los pueblos indígenas”, apuntó.
Explicó que en algunos países los agronegocios exponen a esas comunidades a los pesticidas peligrosos que se utilizan en los monocultivos y que la fumigación aérea esparce indiscriminadamente sustancias tóxicas que se desplazan sobre cultivos y aguas que los pueblos indígenas precisan su consumo y tradiciones.
De acuerdo con el informe del relator, la expansión industrial, las industrias extractivas, las sustancias y desechos peligrosos y las actividades militares suponen una variedad de violaciones y abusos de los derechos humanos de los pueblos indígenas.


