Imagen © Adobe Stock Los centros de datos, como este en los Países Bajos, requieren una enorme cantidad de energía.

TECNOLOGÍA y ECONOMÍA @mundomujeres||
Los centros de datos, especialmente los destinados a la inteligencia artificial, y la minería de las criptomonedas tienen una exigencia extraordinaria de electricidad que ahora mismo las redes existentes no pueden satisfacer.
La rápida expansión de los centros de datos, especialmente los dedicados a la inteligencia artificial, podría poner a prueba la fiabilidad y la capacidad de las redes eléctricas, advirtió este martes la Comisión Económica de la ONU para Europa.
El consumo mundial de electricidad de los centros de datos podría pasar de unos 485 teravatios hora en 2025 a 950 teravatios hora en 2030, lo que equivaldría al 3% de la demanda eléctrica mundial.
A esta creciente presión sobre las redes se suma el consumo de otras actividades intensivas en electricidad, como la minería de criptomonedas, que utiliza entre 100 y 130 teravatios hora al año, y la electrificación de la industria.

El problema es que la construcción de nuevos centros de datos avanza mucho más rápido que la ampliación de las redes eléctricas. Así lo señaló el portavoz de la Comisión, Thomas Croll-Knight.
“Mientras que las primeras (centros de datos) pueden ponerse en marcha en un plazo de dos a cinco años, la red eléctrica y la distribución suelen requerir más de una década debido a las limitaciones en materia de planificación y concesión de permisos. De ahí la importancia de acelerar el debate y de adoptar las medidas necesarias para garantizar que se tomen ahora las decisiones adecuadas”.
Un desafío para la estabilidad de las redes
El problema es especialmente relevante en sistemas eléctricos con una elevada proporción de energías renovables.
Los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial pueden registrar rápidas variaciones en su demanda de electricidad, lo que podría tener efectos desproporcionados sobre la estabilidad del voltaje y la frecuencia de la red.
En situaciones extremas, estas fluctuaciones podrían provocar oscilaciones de voltaje, desconexiones involuntarias e incluso fallos en cadena.
Un nuevo documento elaborado para orientar los debates del Comité de Energía Sostenible de la Comisión identifica la falta de información sobre el comportamiento de estos grandes consumidores como uno de los principales riesgos operativos.
Por ello, los expertos reclaman una mayor transparencia en los datos, sistemas de información estandarizados y un intercambio de información en tiempo real que permita mejorar la planificación y el funcionamiento de los sistemas eléctricos.
También consideran necesario reforzar la coordinación entre los promotores de centros de datos, los operadores de las redes, los organismos reguladores y las autoridades locales, así como las entidades responsables de la gestión del agua, el uso del suelo y las infraestructuras.
De una respuesta reactiva a una planificación estratégica
Para la Comisión, el desafío no consiste simplemente en conectar estas nuevas instalaciones a la red eléctrica.
Las autoridades deben pasar de decisiones reactivas sobre nuevas conexiones a una integración estratégica de los grandes consumidores de electricidad.
Esto exige, según los expertos de la Comisión, una gestión que combine la planificación energética con el desarrollo económico y social, las políticas digitales, la protección ambiental, la ordenación territorial e incluso la seguridad nacional.
El organismo propone una hoja de ruta gradual que permita gestionar los riesgos inmediatos mientras se introducen reformas de planificación a largo plazo.
El objetivo es garantizar que el crecimiento de los centros de datos y otras instalaciones de gran consumo eléctrico contribuya a reforzar la resiliencia de las redes, acelerar la descarbonización, promover un uso responsable de los recursos y generar beneficios para el conjunto de la sociedad.


