Hay factores comunes en estos dos ejemplos de vida muy dignos de ser destacados

Columna EL ESPACIO de José Luis Gámez J.

Esta reflexión está dedicada a ese universo femenino tan resiliente, utilizando para ello algunos ejemplos notables de mujeres que han trascendido en el escenario Nacional y que, a su vez, representan a todas las mujeres, heroínas anónimas, que con su quehacer cotidiano mueven con su gran espíritu de lucha, no solo al alma de sus hogares, sino que también animan y provocan acciones entusiastas en sus comunidades.

El tema inicial gira en torno a una mujer nacida en Ciudad de México el 12 de septiembre de 1947: Gabriela Brimmer*, mejor conocida como Gaby, hija de padres Austriacos llegados a nuestro país, huyendo de la persecución Nazi. Gabriela nace con una parálisis tetrapléjica grave de origen perinatal lo que provoca inmovilidad en su cuerpo, salvo en su pie izquierdo.

Gaby, a pesar de que, por el resto de su vida, permanecería en una silla de ruedas,  se esforzó cotidianamente con la ayuda de su nana Florencia Sánchez Morales, mujer analfabeta pero con una sensibilidad y empatía muy exquisitas, que llega de Santa María Maquixco Temascalapa Estado de México, a trabajar como sirvienta a la casa de los Brimmer tomando bajo su cuidado a la niña, creándose entre ellas una relación afectiva en la cual, Florencía ejerce una maternidad responsable para con Gaby,  con sus conocimientos rudimentarios y mucha paciencia va guiando a esa chiquilla convirtiéndose en la maestra de vida, madre sustituta y cómplice, tanto de las travesuras como en el desarrollo  y necesidades propias de una niña en crecimiento.

Gaby acudió, siempre acompañada por su nana a la única escuela donde los niños con discapacidades aprendían, de manera muy limitada, a leer y escribir; para ello, le adaptaron en la parte inferior de su silla de ruedas un cartel con el alfabeto que Gaby recorría, con el dedo gordo de su pie izquierdo para formar palabras para así poder expresar sus pensamientos y la nana Florencía era la voz que siempre acompañó a esa niña desde esas primeras enseñanzas hasta la universidad donde estudio tres semestres de sociología en la UNAM y tres semestres en la escuela de periodismo. Conoció a Elena Poniatowska quien le ayudó a editar su primer Libro titulado: GABY. Con Luis Mandoki cineasta en 1987 estrena su película biográfica. Fue fundadora de la Asociación para los derechos de personas con alteraciones motoras; ejerció el activismo pro personas con discapacidades para facilitarles la formación que a ella se le había dificultado.

Nuestro segundo personaje: Eufrosina Cruz nace en Santa María Quiegolani en la sierra zapoteca del estado de Oaxaca. Esta niña crece en medio de la pobreza tanto económica como sociocultural muy característica de los pueblos ignorados por los diferentes regímenes gubernamentales de nuestro País.

Sus padres: Domingo Cruz y Guadalupe Mendoza analfabetos y una hermana que se casa a los 12 años porque el uso y la costumbre de su pueblo así lo establecía. Eufrosina, niña soñadora e inspirada por la figura de su maestro Joaquín, también de origen zapoteco quien la indujo al estudio como base para transformar su realidad, creyó en ella y la impulso a continuar con sus estudios fuera de su comunidad.

Abandona su pueblo ante la inminente posibilidad de que corriera la misma suerte de su hermana, la de ser entregada en matrimonio a tan temprana edad mostrando así, su primera rebeldía ante esa costumbre donde la voz y la capacidad de decisión personal de la mujer, sobre su propia vida y destino, estaba silenciada.

Así que sale de su pueblo a los 11 años acompañada de su padre hacia Salina Cruz Oaxaca empezando así, una nueva historia y con la meta de lograr lo que cada atardecer allá, en la montaña o en la casa de su maestro, en medio de libros y conversaciones motivacionales, nutrían su mente soñadora,

Los logros de Eufosina Cruz fueron antecedidos por las clásicas y amargas vicisitudes que todo aquel o aquella que intenta lo que vale la pena. A los 18 años aprendió a hablar en español; inicialmente quiso estudiar medicina en la Universidad del Estado de Oaxaca, ante las premuras económicas, se decide por Contaduría Pública obtiene la licenciatura y obtiene también la de Maestra en Ciencias Políticas en la UPAEP en la ciudad de Puebla.

Eufrosina retorna a Quiegolani, su pueblo natal, a cumplir lo que su maestro Joaquín le había enseñado: “mediante el estudio transforma tu realidad”. 

Transformar en su pueblo algo que ancestralmente se había cumplido puntualmente,  como lograr que las mujeres dejaran de ser sometidas, de que ellas abandonaran y se revelarán pacíficamente ante su estado de sumisión, de que alzaran la voz para expresar sus derechos como seres humanos, de que reclamaran su derecho a votar y ser votadas y de ejercer su poder de decisión era eliminar aspectos hasta entonces inamovibles  en el uso y la costumbre de la comunidad además, eso suponía romper estereotipos, sobre todo, los establecidos en las mentes conservadoras de las viejas generaciones tanto en edad como en mentalidad.

Sin cesar en su empeño por romper con esos vínculos trabaja y logra la mayoría de votos para ser declarada presidenta municipal de su pueblo Quiegolani, pero no la dejan ejercer en nombre “del uso y la costumbre”. Obtiene, más adelante, un escaño en el Congreso de Oaxaca, logró la Presidencia en el Congreso, consiguió modificar la Constitución de la entidad para dar fin a las injusticias, hasta entonces, sufridas por las mujeres.

Mas tarde, desde el Congreso de la Unión y ante la ONU logra hacer efectivas sus iniciativas contra la discriminación por razones de género y establecer como delito la unión matrimonial forzada. Las mujeres de su pueblo, actualmente ya participan y son visibilizadas como seres humanos con emociones, sentimientos, aspiraciones legítimas de superación y con el derecho para ocupar posiciones hasta hace poco, exclusivas del sexo masculino.

Hay factores comunes en estos dos ejemplos de vida muy dignos de ser destacados.

Empezaremos reflexionando en esos vínculos aparentemente castrantes. En Gaby supuestamente su discapacidad física y la carencia de instituciones educativas especializadas serían limitantes qué impedirían su crecimiento.

Para Eufrosina, los Impedimentos para su superación serian: la pobreza, el sentimiento de minusvalía e invisibilizarían femenina qué los usos y costumbres en su comunidad establecían; a las que los abuelos y los padres obedecían y enseñaban a sus descendientes a cumplir y continuar.

Gaby necesitaba una voz para comunicarse y la encontró en Florencia.

Eufrosina necesitaba la lengua castellana también para darse a entender; ambas tuvieron acompañamiento motivador: Gaby a su nana, Eufrosina a su maestro Joaquín.

Gaby y Eufrosina entendieron que no estaban incompletas, que tenían las herramientas suficientes para lograr sus objetivos, que solo necesitaban desligarse de esos vínculos que les aseguraban que su destino ya estaba marcado, que era necesario un acto de rebeldía para romper con ese estado de cosas. Era necesario desaprender para reaprender y soñar con la conquista de otros universos; que bien vale la pena correr los riesgos y pagar los costos por tal atrevimiento.

Imagen tomada de Wikipedia*

https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriela_Brimmer

REDACCIÓN

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