Opinión

“Se el cambio que quieres ver en el mundo”.

COLUMNA EL ESPACIO de  José Luis Gámez J.

La iniciativa de reforma electoral, enviada recientemente por la Presidenta al Congreso, como otras iniciativas, ha sido en el fondo un  intento más por cambiar el estado de cosas: esas cosas  que, si bien, fueron implementadas en su momento, han dejado de ser funcionales pues todo ha cambiado, las circunstancias se han modificado y las líneas de pensamiento han evolucionado, de tal manera que, lo que fue válido, operativo y eficaz, por su misma inercia ha dejado de serlo y, lo que ha sido peor, se fue distorsionando pues, con dl tiempo, en la acción y la reflexión se le encontraron recovecos  por donde surgieron interpretaciones muy convenientes y favorables para beneficiar a personas o grupos en ejercicio del poder.

En la política Nacional y en sus diferentes instituciones, se fueron tejiendo redes de intereses, muchos de ellos, verdaderamente maquiavélicos implementados por actores que se han encargado de crear, nutrir normalizar y desvirtuar, lo que, por principio prometía ser, bajo su cargo, una obra benéfica para el pueblo.

El INFONAVIT, en principio ideado para proporcionar vivienda digna para los trabajadores, bajo reglamentos estrictos, directrices y especificaciones concretas  sin embargo fue, paulatinamente, degenerando su vocación y destino a tal grado que, con el transcurso del tiempo y gracias a mentes improvisadas y codiciosas, tal institución en vez de materiales y mano de obra de calidad, fue degenerando hasta convertirse en un lodazal que  embarro tanto los trajes caros de los administradores que, durante sexenios, se regodearon impunemente con el presupuesto.

Hasta 1918 en las diferentes instituciones gubernamentales, pónganle el nombre que gusten, los altos, medios mandos y, hasta los conserjes, hicieron y dispusieron de sus respectivos presupuestos discrecionalmente perdiendo de vista que solo eran mandatarios, es decir: estaban ahí por mandato del pueblo solo como administradores y no, como herederos directos de los dineros de la ciudadanía.

Los partidos políticos, no han sido excepción; estos también se han dejado llevar por esa tendencia de degeneración en alto grado. Las redes sociales se están encargando de hacer público lo que antes transcurría en lo oscurito ignorando que, la cosa pública debería ventilarse de forma honrada y transparente.

 A casi a ocho años de la administración de la cuarta transformación aún hay resistencias muy fuertes que insisten en negarse a aceptar la Reforma electoral. Los argumentos van desde lo más inverosímil y llenos de mentiras o medias verdades que en el fondo solo revelan pánico al sentir que sus intereses y privilegios están por desaparecer; el mismo pánico que invadió al poder judicial en su momento, el cual ofreció feroz resistencia antes de ser suplido por la nueva corte. Toda la fatalidad que nos esperaba como pueblo, al implementarse tal cambio, resultó ser un tigre de papel. El verdadero fondo del asunto sigue siendo los dineros que se han repartido y, se siguen repartiendo entre la cúpulas y mandos intermedios, en los diferentes partidos a cambio de nombramientos de diputados “patito” que nunca han recorrido territorio ni son conocidos por los votantes de su distrito.

 La gran mayoría de los diputados, cuyo sueldo pagamos los votantes ya sean de elección o plurinominales, carecen de la sensibilidad necesaria para hacer suya la frase con la que inicia esta reflexión: “es el cambio que quieres ver en el mundo”. Su miope visión se reduce a calentar la curul, escasa o nula productividad y la codiciosa búsqueda de prebendas, privilegios y negocios sucios, tanto personales como de grupo.

REDACCIÓN

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