Familias de Etiopía recogiendo agua de un arroyo improvisado© Well4Africa_Franciscans International
INTERNACIONES|| La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han hecho un llamado a todas las naciones para que aceleren radicalmente las medidas encaminadas a hacer del agua, el saneamiento y la higiene una realidad para todos.
Millones de niños y familias carecen de servicios adecuados de agua, saneamiento e higiene, incluido jabón para lavarse las manos. Esto se traduce en muertes por causas evitables relacionadas con el agua no apta para el consumo y saneamiento deficiente.
Se calcula que, cada año, al menos 1,4 millones de personas, muchos de ellos niños, mueren por estas razones. Por ejemplo, en la actualidad, el cólera se está extendiendo en países que no habían tenido brotes en décadas.
La mitad de los centros sanitarios, donde las prácticas higiénicas adecuadas son especialmente críticas, carecen de agua y jabón o de una solución desinfectante para manos a base de alcohol.
Menos educación y más desplazamientos
Las consecuencias sociales y económicas de unos servicios de agua y saneamiento inadecuados son también devastadoras. Sin estos servicios críticos, cuando los niños enferman, no van al colegio y si hay escasez, comunidades enteras pueden verse desplazadas en busca de agua.
Al mismo tiempo, los beneficios del acceso al agua potable y al saneamiento, tanto para las personas como para las sociedades, ofrecen una vía para un progreso social y económico más amplio al apoyar la salud y la productividad de la comunidad.
Colectivamente, el mundo necesita al menos cuadruplicar el ritmo de las tasas actuales para lograr el acceso universal a servicios de agua, saneamiento e higiene gestionados de forma segura para 2030. El avance debe ser aún más rápido en contextos frágiles y en los países más pobres, para proteger la salud y el futuro de las personas.
En este sentido, las agencias de la ONU han asegurado que se disponen de soluciones viables y de una oportunidad histórica para convertirlas en acción y han instado a los gobiernos a adoptar algunas medidas con el apoyo de los organismos de la ONU, los asociados multilaterales, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.
Según las agencias, es esencial impulsar el cambio a través del liderazgo gubernamental, desarrollando planes para aumentar el compromiso político y que incluyan la participación de la sociedad civil. Esto debe ir acompañado de estrategias que refuercen la gobernanza y la rendición de cuentas de instituciones que presten los servicios de agua y saneamiento.
En el ámbito económico, es necesario desarrollar objetivos políticos claros y estrategias de financiación que tengan en cuenta las necesidades de las diferentes regiones y grupos de población, aumentar el gasto público e impulsar a los proveedores a mejorar el rendimiento de sus servicios.
Estas políticas deben ir acompañadas de planes para crear una mano de obra fuerte, diversa y equilibrada entre hombres y mujeres, con competencias más sólidas y capaz de ofrecer servicios profesionales, especialmente en comunicades rurales.
Acelerar estos cambios depende en gran medida de recoger datos y hacer un seguimiento a nivel nacional de forma institucionalizada, utilizando metodologías coherentes. Compartir y utilizar de forma transparente la información recopilada para tomar decisiones más efectivas.
Por último, es necesario fomentar la innovación y la experimentación en materia de agua, saneamiento e higiene y la colaboración entre el gobierno, los grupos de la sociedad civil y los actores del sector privado para desarrollar y aplicar nuevas soluciones.



