Imagen © UNICEF Continúan las labores de respuesta en Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4. En el barrio Lleras, Buenaventura, más de 54 viviendas han sido destruidas o corren riesgo de derrumbarse.
1,2 millones de personas necesitan ayuda humanitaria
Se busca asistir a unas 671.000 personas en las zonas más afectadas

Por Laura Quiñones en @mundomujeres
Diez días después del sismo, algunas comunidades todavía no han recibido asistencia y otras apenas han podido ser alcanzadas una vez. Miles de familias siguen sin saber si pueden regresar a sus viviendas y las fuertes lluvias están empeorando las condiciones de quienes permanecen en alojamientos temporales.
Alrededor de 1,2 millones de personas necesitan asistencia humanitaria tras el terremoto que golpeó el occidente de Colombia, según una nueva revisión del Plan de Respuesta Humanitaria de Naciones Unidas para el país publicada este jueves 20.
La ONU y sus socios necesitan 148,1 millones de dólares para responder a la emergencia. Se busca asistir a unas 671.000 personas en las zonas más afectadas, principalmente en Risaralda, Valle del Cauca, Chocó y Caldas, con alimentos, alojamiento, atención sanitaria, agua y saneamiento, educación, ayuda monetaria y servicios de protección.
Los equipos humanitarios ya están desplegados en varias de las zonas, pero el acceso sigue siendo desigual. Más de 400 carreteras resultaron dañadas por el sismo y, en las áreas rurales y más remotas, esos daños se suman a dificultades logísticas que ya existían antes del terremoto.
“Prácticamente todo sigue siendo urgente”, dijo desde Quibdó Jean-Philippe Antolin, especialista en respuesta humanitaria y recuperación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Antolin afirmó que el alcance total de la emergencia todavía no está claro. Diez días después, todavía hay comunidades a las que la asistencia no ha podido llegar de forma regular.
“Hay comunidades a las que todavía no se ha podido acceder, o a las que solo se ha llegado una vez”, explicó a periodistas en la sede de la ONU en Nueva York.

Imagen © UNICEF/Augusto Pinedo Infraestructura en Quibdó, Chocó, afectada por el terremoto de magnitud 7,4 que azotó Colombia.
La gente duerme a la intemperie por miedo
Las últimas cifras oficiales indican que más de 300 personas han muerto, 426 continúan desaparecidas y más de 4500 han resultado heridas en 472 municipios de 15 departamentos.

Además, más de 134.000 viviendas están dañadas y casi 30.000 fueron destruidas.
Para muchas familias, incluso las viviendas que continúan en pie todavía no pueden considerarse seguras.
“Desde fuera, algunas pueden no parecer afectadas. Pero si entras, ves grietas por todas partes”, explicó Antolin. “La gente está durmiendo afuera por miedo a que el techo se les venga encima”.
Para esas familias, una de las necesidades más urgentes es saber si su vivienda es segura. Las evaluaciones estructurales continúan mientras miles de personas buscan dónde quedarse.
La OIM ha identificado al menos 71 alojamientos colectivos temporales, donde viven unas 4700 personas, equivalentes a cerca de 1400 hogares, en Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Caldas.
Muchas otras se han instalado con familiares, han alquilado temporalmente una vivienda o permanecen en espacios improvisados. Esto dificulta localizarlas y determinar qué asistencia necesitan.
“No queremos que los albergues se conviertan en imanes [de ayuda], como si fueran los únicos lugares donde la gente puede acceder a la asistencia”, advirtió Antolin.
Entre las alternativas que se necesitan están los alojamientos comunitarios, las estancias temporales en hoteles, el apoyo a familias de acogida y las ayudas en dinero para pagar alquileres.

Imagen © UNICEF/Augusto Pinedo El Coliseo de Boxeo de Quibdó, adaptado como refugio temporal para familias afectadas por la emergencia en Chocó, Colombia.
La lluvia empeora una situación ya precaria
Las fuertes lluvias registradas en lugares como Quibdó, Buenaventura y Pereira están complicando aún más la vida de quienes duermen en albergues, escuelas, iglesias, edificios públicos o espacios abiertos.
“La lluvia también está facilitando la propagación de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue”, advirtió Antolin.
En Chocó, el desbordamiento de fuentes de agua y el contacto con agua contaminada elevan además el riesgo de enfermedades diarreicas y respiratorias.
Y es que el terremoto también golpeó con fuerza al sistema sanitario. Al menos 50 hospitales han sufrido daños graves que comprometen su funcionamiento, mientras algunas instalaciones afrontan interrupciones de agua, electricidad, oxígeno y suministros médicos. Los daños en carreteras y comunicaciones dificultan además el traslado de pacientes, personal y medicamentos.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está apoyando al Ministerio de Salud en la evaluación de los centros afectados, la vigilancia sanitaria en los alojamientos temporales y la coordinación de equipos médicos de emergencia, además de reforzar acciones de agua, saneamiento y salud mental. Todavía se necesitan instalaciones temporales, equipos biomédicos, medicamentos, suministros para ampliar la capacidad hospitalaria y materiales de laboratorio, entre otros recursos.



