“La honradez es un juguete muy caro, no lo esperes de gente barata”.

COLUMNA EL ESPACIO de José Luis Gámez J.
Para muchos personajes dedicados al análisis de las fortunas de empresarios mexicanos, llegaron a catalogar a Ricardo Salinas Pliego como el quinto hombre más rico de México. se revisaron varios análisis qué le favorecían en sus aseveraciones encontrando, en ellos, una relativa o absoluta parcialidad con una descarada tendencia a limpiar su trayectoria y, su imagen empresarial.
En los sexenios pasados cuando la dupla Prianista se alternaba en el poder, el organigrama en la cúpula era inalterable, la red de relaciones dominantes, en medio de su complejidad, tenía rostros muy conocidos qué por años permanecieron en la cima conformando un círculo muy cerrado donde se intercambiaban favores, se creaban amistades, se cerraban contratos y, se unían nuevos eslabones en las cadenas de interés.

Miguel de la Madrid Hurtado y, posteriormente, Carlos Salinas de Gortari implementaron, en México, el sistema neoliberal que, entre otros tantos aspectos, proponía privatizar las empresas que el estado estaba administrando. En esas épocas, ya estaba incrustado, Ricardo Salinas Pliego, en ese entramado poniendo en práctica las enseñanzas de su abuelo: Hugo Salinas Rocha, fundador, de Elektra, en el año de 1950 quien, administro, tanto su empresa comercializadora de enseres domésticos: Salinas y Rocha, como Elektra bajo el esquema de evasión de impuestos y no pago de cuotas patronales al Seguro Social. Los intríngulis legaloides y la compra de voluntades hicieron que tales acciones quedarán impunes.
Actualmente el nieto y heredero, Ricardo Salinas encabeza ese castillo de naipes: Elektra, banco azteca, TV azteca, Italika, total play y otras. TV Azteca, actualmente, está iniciando un proceso de concurso mercantil pues, desde 2018, el gobierno de la cuatro T, le cerro la llave, tanto en recursos publicitarios como en los beneficios fiscales auto otorgados con la complicidad de la clase dorada de la política mexicana, afortunadamente, ya fuera del ejercicio del poder.
el tema central de esta reflexión se finca en primer lugar, en destrozar la creencia de que Salinas Pliego es millonario. Lo que sucede es que por sus manos han pasado, es cierto, muchos millones de pesos que, temerariamente, diversifico, invirtiéndolos en otras empresas que le han servido como soporte para avalar créditos multimillonarios tanto en México como en el extranjero; además de los gastos excesivos que implican satisfacer su estilo de vida, el pago de favores y el sostener al equipo de abogados, que por lo que se ve, ya agotaron los recursos legales que alargaran su impunidad.
El o los capitales y bienes que aún pudiera tener este personaje, además de no ser suyos, porque todo lo debe, lo coloca en un sitio de pobreza y tal vez, próximo a estar en un lugar más inferior al que ocupa el más humilde de sus empleados. Su imperio ha sido artificial, se está sosteniendo con alfileres; cualquier vientecillo puede acelerar su caída. El, en lo personal, tal vez desde su posición narcisista siga imaginando un, todavía, sitio privilegiado en el olimpo, un supuesto halo de poderío, y, este sufriendo la negación al desapego. Todo esto, no es más que la estampa de un aspiracionista que, por un buen tiempo se sintió ser, dueño del dinero; pero los verdaderos dueños del dinero son sus acreedores.


