Opinión

Lo que si causa asombro es la cantidad de apátridas qué están saliendo del closet uniéndose a los que, a diario inventan y transmiten razones dizque “válidas” para justificar la presencia de fuerzas estadounidenses en este lado de nuestras fronteras.

EL ESPACIO de José Luis Gámez J.

Hace muchos años un amigo, con doble nacionalidad: la francesa y la mexicana, en una conversación de café hizo un comentario que se me antojo, hasta cierto punto, comprensible en función de su situación personal pues él no tenía, a pesar del tiempo de estar establecido en el país, una definición concreta de su nacionalidad.

Fue extraído de su patria a edad temprana por causa de la segunda guerra mundial y, llegó a México, junto con sus padres; su adaptación fue relativa porque extrañaba sus raíces, sin embargo, a pesar de su inadaptación, logro colocarse en buenos puestos en la iniciativa privada hasta lograr una jubilación digna.

Aun así, tal vez, su ADN le reclamaba constantemente volver a sus orígenes: no lo podía hacer porque sus parientes cercanos, ya se habían extinguido y otras generaciones ya los habían sucedido y, por tanto, para él, ya le resultaban desconocidos; por lo que, constantemente, soñaba con un México lo más semejante posible a su país de origen y mostraba su inconformidad por la situación política y económica del país que lo había adoptado: MEXICO.

El mencionó, en esa conversación que aspiraba a que México se transformará o que los E.E.U.U. extendiera sus fronteras hasta el Suchiate para que sus habitantes adquirieran la cultura, las costumbres, la idiosincrasia y una cosmovisión diferente a la originaria, además, ingenuamente imaginaba que iba a tener mismo trato pues para su gusto, en nuestro país carecía de un trato digno. En resumen, su ideal era que México fuera lo más cercano posible a Francia o a los E.E.U.U.

Tal caso podría ser comprensible pues, se quiera o no, un árbol trasplantado abruptamente de un lugar a otro puede resentir profundamente su desarrollo: pero muchos de los nacidos en México, los aborígenes; ( originarios de) cuyas raíces han sido nutridas por el alma del maíz, el frijol y la calabaza qué han sido acunados, amamantados y abrazados cariñosamente por esta tierra morena, externen su aspiración porque el imperio expanda la línea limítrofe no solo por México sino por todo Latinoamérica resulta de lo más irracional pues, es renunciar a la propia identidad, es desconocer o no aceptar la profundidad de nuestra raigambre  de nuestra historia, del poder y fortaleza heredada por todos los que nos han antecedido.

No asombra tanto que los que está haciendo uso de los espacios concesionados tanto radiofónicos, televisivos o las redes sociales para que, de manera sesgada, manifiesten su proclividad totalmente servil al orate de la casa blanca, que le están tendiendo la alfombra roja y ellos mismos, como tapete en actitud sumisa preparando arcos triunfales para darle apoteótica bienvenida al territorio mexicano.

Lo que si causa asombro es la cantidad de apátridas qué están saliendo del closet uniéndose a los que, a diario inventan y transmiten razones dizque “válidas” para justificar la presencia de fuerzas estadounidenses en este lado de nuestras fronteras. El asombro estriba al tener que contemplar que aún existe un considerable analfabetismo sobre los procesos históricos en torno a las intervenciones estadounidenses en los países donde han llegado no solo para permanecer sino para apropiarse y saquear todo lo que consideren útil y valioso para sus intereses, además de imponer a través de las armas, su supremacía y desprecio absoluto.

No hay necesidad de ir tan lejos en la historia: los sucesos recientes acaecidos dan la hermana república de Venezuela que, en nombre de un supuesto narcoterrorismo y restablecimiento de la democracia, se abrogó, el gobierno estadounidense el derecho de violentar la soberanía de ese país, secuestrar y trasladar con violencia al presidente y su esposa a los E.E.U.U: el presidente para ser “juzgado” y a la esposa ¿para qué?

Descaradamente el niño malcriado de Mar Lago llegó a aceptar que va por el petróleo venezolano. Alega que ese petróleo es de, él, así como los recursos naturales de la región. Las preguntas son: ¿y el derecho internacional? ¿Son válidas las decisiones y ocurrencias presidenciales unilaterales?

Los apátridas, los traidores que van saliendo, paulatinamente, del closet realmente ¿estarán conscientes de que serán tratados como seres humanos en el caso de Una intervención? Como sugerencia: vean como ha sido tratada por el imperio la señora Corina Machado. El viejo refrán no miente: “cuando veas las barbas de tu vecino rasurar, pon las tuyas a remojar”.

REDACCIÓN

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba