Eduardo Galeano daba una posible respuesta a la pregunta: ¿Para qué sirve la utopía?

Colaboración de José Luis Gámez J.
La utopía, decía el, se encuentra allá, en la línea del horizonte; si alguien da diez pasos hacia ella, esta se alejará diez pasos. Si ese alguien da veinte pasos, la utopía se alejará veinte pasos así que, la utopía sirve para caminar.
Por otro lado, en la definición de anarquía se hayan varios elementos precedidos de la preposición Sin. Es decir, sin gobierno, sin autoridad. En el caso extremo se incluye el caos y el desorden el cual, es practicado por grupos que se etiquetan como anarquistas.
En el primer caso, se acepta el orden, pero este, supone el valor del desarrollo educacional, cultural y de madurez social para poder ejercer el autogobierno. Tal es el camino que se atisba, está siguiendo Nuestra Patria con este sistema gubernamental que empezó a partir de 2018 no sin antes mencionar que hubo antecedentes que fueron conformando el movimiento y que partieron desde las raíces históricas, desempolvando, limpiando y puliendo nuestros orígenes, nuestra cultura ancestral, la fortaleza y musculatura moral de nuestra raza.

Se ha caminado, tamizando lo esencial y desechando la basura bajo la cual se pretendió sepultar la auténtica identidad nacional sin caer en el chovinismo. Para ello, se tuvieron que romper las reglas, aparentemente inamovibles, resistencias creadas por los grupos de poder.
Al movimiento, por tratar de romper esas reglas y el orden que estas, supuestamente, guardaban, se le tacho de anarquista pues se suponía falsamente que el romper era sinónimo de destrozar o aniquilar lo ya establecido.
Para ello hubo necesidad de resaltar de manera enérgica e imperiosa la frase: “AL DIABLO CON SUS INSTITUCIONES” pues estas ya habían caducado, se habían corrompido, eran ya ineficientes, inútiles e inoperantes en gran proporción. Todo esto se ha venido demostrando paulatinamente y, a la par se han establecido poca a poco nuevas directrices, iniciativas y reglas junto con una nueva gobernanza sin caos ni desorden.

Al caminar se logran pequeñas metas, por ahora se está edificado el segundo piso de la cuarta transformación; falta mucho por construir, por ejemplo: el autogobierno, objetivo que supone una madurez cultural y educativa que se tiene que lograr con la revolución de las conciencias paso a paso, sin violencia.
Se está trabajando en la iniciativa de la reforma electoral enfrentando las clásicas resistencias y, se habla de que posteriormente se analizará el tema del sistema parlamentario qué supone reducirlo de bicameral a monocameral; tal aspiración, por ahora UTOPICA, si se logra, colocaría a nuestro país en un plano superior muy por encima de otros países, mostrando con ello un paso más a la madurez cívica y la propensión natural a prescindir de la autoridad coercitiva por no necesitarla. Paso a paso, poco a poco. No se trata de crear un mundo feliz sino una sociedad menos imperfecta. No se trata de construir paraísos sino de hacer, primero de nuestro país, un lugar más habitable, más armónico, menos imperfecto.
Para concluir: otro ejemplo de anarquía y utopía.
En una reunión de cardenales se trataba el espinoso tema del celibato sacerdotal. Muchas ponencias, acuerdos y desacuerdos, debates y discusiones iban y venían.
Todo quedó zanjado cuando el cardenal más viejo emitió una breve sentencia.
ESTO, TAL VEZ, LO VERÁN NUESTROS NIETOS.



