
COLUMNA LIBRETA DE NOTAS de Claudia García Polo @claudiagpolo
En días recientes hemos presenciado varias marchas en la Ciudad de México contra la «gentrificación». Personas que viven en la delegación Cuauhtémoc en colonias como la Roma y la Condesa han denunciado que grupos inmobiliarios controlan la zona y se han apropiado de casonas, edificios, departamentos y pisos. Los dueños a través de aplicaciones digitales rentan a personas de origen extranjero provocando que se encarezca el precio de la vivienda y las rentas en la zona y esto ha desplazado a los habitantes locales de menores ingresos
-La gentrificación y como fenómeno urbano
El proceso de «gentrificación» ocurre en distintas ciudades del mundo y en cada lugar se presenta de manera similar. El término «gentrificación» proviene del inglés y se deriva de la palabra «gentry», que significa «clase alta» o «pequeña nobleza».
El término «gentrificación» es utilizado por primera vez en 1964 con la socióloga Ruth Glass para referirse al desplazamiento de las clases obreras trabajadoras de los barrios de Londres y la llegada de personas de clase media y alta que se establecen y se apropian de las mismas zonas urbanas propiciando en algunos casos la expulsión de la población local de bajos recursos.
En México el proceso urbano de «gentrificación» no es algo nuevo, inicio hace unas décadas atrás con la llegada de ciudadanos de origen extranjero principalmente parejas de estadounidenses, canadienses y europeos jubilados que llegaron a vivir y adquirir propiedades en ciudades coloniales como San Miguel de Allende en Guanajuato y en zonas turísticas de playa como Acapulco en Guerrero, Cancún Quintana Roo y Oaxaca adquiriendo inmuebles o grandes extensiones de terrenos que construyeron casas y hoteles aprovechando las ventajas y rentabilidad que representa para un ciudadano extranjero con alto poder adquisitivo vivir en México con ingresos en dólares o euros.
Un proceso que los expertos han denominado «turistificación» y con lo que las autoridades de los distintos niveles de gobierno han sido complacientes bajo el argumento de la llegada de nuevas inversiones y la generación de empleos para las comunidades y población local, quienes en algunos casos son incorporados a la nueva dinámica económica, social y de desarrollo turístico del lugar, pero en otros casos son excluidos y desplazados.
-LA GENTRIFICACIÓN EN PUEBLA
En la Ciudad de México el proceso de gentrificación se aceleró durante y después de la pandemia del COVID, lo que provocó otro flujo migratorio de ciudadanos de origen extranjero que realizan trabajo a distancia en empresas ubicadas en Estados Unidos y Europa con salarios en dólares y euros y llegaron a radicar a la capital del país, los llamados «nómadas digitales».
En la Ciudad de Puebla en los años recientes se observa la presencia de personas de origen extranjero que han rentado departamentos o habitaciones en casas y edificios del Centro Histórico para quedarse por largas temporadas por motivos de trabajo y no solo turísticos. Los fines de semana salen no solo a pasear, sino a realizar compras al super o en algún mercado tradicional para surtir la despensa de la semana.
Empresarios del sector hotelero local se quejan de la competencia desleal que representa para el sector que dueños de casas y edificios en el Centro Histórico y en colonias de nivel medio y alto estén rentando los espacios por días, semanas o meses con fines laborales o turísticos a personas extranjeras o nacionales sin pagar los impuestos, licencias de funcionamiento, personal y servicios con los que si cumplen las empresas de la industria hotelera.
Esto ha provocado que, en algunas zonas de la Ciudad de Puebla, también se haya encarecido el precio de la vivienda o renta de casas y departamentos. Las autoridades tendrían que tomar medidas antes de que ocurra lo que está pasando en la Capital del país, en dónde el derecho a la vivienda se ha «mercantilizado».

Pero la gentrificación en Puebla no ocurrió recientemente, inicio desde la década de los sesenta fueron dos acontecimientos que propiciaron la llegada de personas de origen extranjero que colonizaron una parte del territorio poblano, en 1965 la construcción de la planta automotriz Volkswagen de México en el municipio de Cuautlancingo.
Esto provocó la llegada de cientos de ciudadanos de origen alemán y de otras nacionalidades de Europa ejecutivos, ingenieros y obreros calificados en la industria automotriz, muchos llegaron con sus familias, fundaron hasta una escuela para educar a sus hijos con el modelo de enseñanza de su país de origen y así surgió el Colegio Humboldt.
Adquirieron terrenos y construyeron casas en Puebla, Cholula, Atlixco y en la zona de la reserva Atlixcáyotl en donde actualmente se encuentra Angelópolis que es la zona de más alta plusvalía de Puebla, varios de los altos ejecutivos que fundaron Volkswagen de México en Puebla, se volvieron terratenientes y empresarios agroindustriales y hasta dueños de cafetales y otras empresas de distintos giros, no solo el automotriz.
El otro hecho fue la llegada de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP ) en 1966 en la milenaria Cholula, esto propició la llegada de una oleada de ciudadanos estadounidenses que por motivos de trabajo y estudios llegaron a vivir a San Pedro Cholula, San Andrés y Atlixco y esto implicó no solo la demanda de vivienda, sino otros servicios en la zona que se volvió cosmopolita e internacional, acelerando la apertura de un corredor nuevas costumbres, de lugares de diversión y vida nocturna, bares y antros, lo que modificó el modo de vida de esos lugares tranquilos y llenos de tradiciones.
Actualmente muchos extranjeros son los dueños de los hoteles y restaurantes en varias zonas de esos municipios hoy considerados «Pueblos Mágicos» que a pesar de la presencia de extranjeros mantienen tradiciones, religiosidad, fiestas patronales, atractivos arqueológicos, coloniales y turísticos. Esto que propicio la construcción y desarrollo de fraccionamientos, zonas habitaciones y departamentos que para los lugareños es imposible adquirir o rentar por los altos precios.
Al menos en estos casos la gentrificación, no ocurrió de manera tan salvaje y nociva, se dio más como un proceso de integración cultural que propicio generación de empleos, desarrollo económico, cultural, urbano, turístico y derrama económica que beneficio a la región.
La gentrificación en México es un tema complejo que requiere por parte de las autoridades atención y una regulación de la inversión inmobiliaria para evitar la especulación, garantizar el derecho a la vivienda de los residentes originales, para evitar que sean excluidos y desplazados por los nuevos residentes extranjeros y se pierda la identidad y el sentido de comunidad en los barrios y colonias populares.


