El cierre de las escuelas, los confinamientos y la alteración de los servicios sanitarios por la pandemia de COVID-19 han aumentado el riesgo de sufrir esta aborrecible práctica, que amenaza a dos millones de mujeres y niñas durante la próxima década. El titular de la ONU apoya las iniciativas para cambiar las normas sociales que perpetúan esta práctica.
El Secretario General de la ONU pidió acabar de una vez por todas con la lacra de la mutilación genital femenina. En su mensaje por el Día Internacional contra esa lesiva práctica, que se celebra este domingo, António Guterres manifestó su esperanza de terminar con ella durante esta década.
“Es imperioso detener esta flagrante manifestación de la desigualdad de género. Con inversiones urgentes y medidas oportunas podemos cumplir la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de eliminar la mutilación genital femenina para 2030 y construir un mundo que respete la integridad y la autonomía de las mujeres”, exhortó.
Guterres recordó que la mutilación general es “una violación abominable de los derechos humanos” y que produce daños “profundos y permanentes” a mujeres y niñas en diversas partes del planeta.
“Cada año, más de cuatro millones de niñas corren el riesgo de ser sometidas a esta forma extrema de violencia. Lamentablemente, la pandemia de COVID-19 ha repercutido en los servicios sanitarios y ha puesto en peligro a incluso más niñas”, destacó.
El titular de la ONU explicó que la Organización y sus socios apoyan iniciativas orientadas “a cambiar las normas sociales que perpetúan esta práctica” y pidió “que se aceleren las inversiones para acabar con la mutilación genital femenina y defender los derechos humanos de todas las mujeres y niñas”.

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Datos sobre la mutilación genital femenina.
- Al menos 200 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de mutilación genital femenina. Otros dos millones de niñas podrían estar en riesgo para 2030 debido a la COVID-19, lo que supondría una reducción del 33% en el progreso hacia el fin de esta práctica nociva
- Aproximadamente una de cada cuatro mujeres y niñas, unos 52 millones en todo el mundo, fueron sometidas a la mutilación genital femenina por parte de personal sanitario. Esta proporción es dos veces mayor entre las adolescentes, lo que indica un crecimiento de la medicalización de esta práctica
- De los 31 países con datos disponibles sobre mutilación genital femenina, 15 se enfrentan a conflictos, al aumento de la pobreza y a la desigualdad, una situación que genera una doble crisis para las niñas más vulnerables y marginadas del mundo
- La mutilación genital femenina sigue siendo una práctica casi universal en algunos países: cerca del 90% de las niñas de Yibuti, Guinea, Malí y Somalia están afectadas por este flagelo
- Se practica a edades cada vez más tempranas en la mitad de los países, lo que reduce la oportunidad de intervenir. Por ejemplo, la edad media para someterse a esta práctica en Kenya ha descendido de los 12 a los 9 años en las últimas tres décadas
- El progreso es posible. Aunque hoy en día la probabilidad de que las niñas sean sometidas a la mutilación genital femenina es un tercio menor que hace tres décadas, es necesario que los avances sean al menos 10 veces más rápidos para alcanzar el objetivo mundial de eliminación para 2030. Múltiples crisis como la COVID-19, el aumento de la pobreza, la desigualdad y los conflictos, están exponiendo a millones de niñas a un mayor riesgo de mutilación genital femenina
- En las dos últimas décadas, se ha doblado la proporción de niñas y mujeres de países con alta prevalencia que se oponen a esta práctica
- Garantizar el acceso de las niñas a la educación, la atención sanitaria y el empleo es fundamental para acelerar la eliminación de la mutilación genital femenina y permitir que contribuyan a un desarrollo social y económico equitativo


