Imagen © Unsplash/iggii El tráfico pasa por el centro de La Habana, Cuba
Retirar el embargo ha sido rechazado 33 veces

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Un debate cargado de alta tensión diplomática se abrió este martes para dirimir una vez más la cuestión del bloqueo económico que el país norteamericano impuso a Cuba en 1960. Mañana miércoles, 28 de octubre, se celebrará la votación.
Como cada año por esta fecha, la Asamblea General de la ONU, el órgano donde los 193 países miembros de la Organización tiene un voto, vuelve a reunirse y a votar mañana miércoles sobre el tema 37 de su agenda: la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba y otros asuntos.
Y como cada año, en medio de contextos políticos y geopolíticos distintos, el asunto se carga de energía diplomática, por lo que generalmente toma dos días en dirimirse debido a las explicaciones de las posiciones de cada país y grupo regional.
La Asamblea General ha rechazado en 33 ocasiones la medida unilateral de la potencia norteamericana contra la isla caribeña, con unas votaciones que han variado desde 1992, año del primer debate y en el que se registraron 59 países a favor de terminar el bloqueo económico, 3 en contra, 71 abstenciones y 46 ausencias, a los 191 votos a favor y dos en contra que registró en 2015, 2016 y 2017, durante plena época de deshielo de las relaciones durante la administración del presidente norteamericano Barack Obama.
Aunque las adhesiones y desapegos han variado por parte de algunos Estados dependiendo de sus gobiernos de turno, en general muchos han mantenido su postura a lo largo de las más de tres décadas de votación, con algunas constantes destacables como los votos a favor de Canadá, China y Rusia, o los votos en contra de la alianza de Estados Unidos y su aliado Israel.
El contexto de este año se produce en medio un endurecimiento del embargo por parte de la administración de Donald Trump, que ha llevado a una crisis energética y a un posible colapso humanitario, según el máximo representante de la ONU en la isla Francisco Pichón.
100, 000 intervenciones quirúrgicas aplazadas
También la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de la situación en Cuba, donde la escasez de energía está afectando a la salud.
Las autoridades cubanas han señalado en repetidas ocasiones graves perjuicios en el sector sanitario, entre ellos el aplazamiento, hasta mayo de este año, de más de 100 000 intervenciones quirúrgicas, retrasos en los programas de vacunación y la falta de acceso a un suministro estable de medicamentos para las personas con enfermedades crónicas.
Además, este año el presidente de Estados Unidos ha hecho declaraciones sobre una posible intervención militar en Cuba.
El bloqueo económico financiero a la isla y las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos han sido también rechazadas por distintos Altos Comisionados de los Derechos Humanos de la ONU y relatores y expertos independientes, que lo consideran “una amenaza para los derechos a la salud, la vida, la alimentación y el desarrollo” del pueblo cubano.
Alta tensión diplomática
En ese contexto, el debate que comenzó este martes mostró la electricidad con que viene cargado el tema 37 este año cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, interrumpió la intervención del representante de Estados Unidos, Mike Waltz, cuando defendía la posición de su país.
La interrupción, basada en una cuestión de procedimiento, promovió un forcejeo verbal entre ambos diplomáticos que resolvió el presidente de la Asamblea General con una breve suspensión del debate, que más tarde se reanudó sin mayores incidentes.
En su intervención, Waltz rechazó la premisa misma del debate y sostuvo que la crisis cubana no deriva del embargo sino del propio gobierno de la isla. «No hay bloqueo», afirmó, argumentando que si existiera tal cierre no se explicarían las exportaciones estadounidenses a Cuba —que cifró en más de 876 millones de dólares en ocho meses de 2026— ni los envíos de Canadá, España, México, China, Rusia, la Unión Europea y agencias de la ONU.
Según Waltz, la riqueza del país no ha desaparecido sino que «simplemente cambió de manos», de la población a las élites dirigentes.
El ministro cubano hará mañana su intervención.
La resolución apoya la no intervención e injerencia
Tradicionalmente la resolución, presentada por Cuba, reafirma, entre otros principios, la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacionales, consagrados en numerosos instrumentos jurídicos internacionales.
Asimismo, expresa preocupación por disposiciones reglamentarias, como la promulgada por Estados Unidos el 12 de marzo de 1996, conocida como “Ley Helms-Burton”, “cuyos efectos extraterritoriales afectan a la soberanía de otros Estados, a los intereses legítimos de entidades o personas bajo su jurisdicción y a la libertad de comercio y navegación”.
Así, exhorta a todos los Estados a que se abstengan de promulgar y aplicar leyes y medidas que los contravengan, instando a la derogación de ese tipo de medidas a quienes aún las impongan.



