El Pacífico y el Caribe sufren la guerra en Oriente Medio

Apagones en las islas y escasez de fertilizantes

El estrecho de Ormuz, que ha estado prácticamente bloqueado durante el último mes, es fundamental para las cadenas de suministro mundiales

Imagen © Banco Mundial

Un barco descarga su carga en el puerto de Nuku’alofa, Tonga.

GUERRA EN ORIENTE MEDIO Y ECONOMÍA @mundomujeres||

La guerra, que dio comienzo el 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y se extendió a buena parte de Oriente Medio tras la respuesta de ese país, afecta a todos los rincones del planeta, pero de manera especial a los países más vulnerables.

La crisis en Oriente Medio se siente en diversos puntos del planeta, como el Pacífico y el Caribe, al disparar el precio del petróleo, que ha llegado a alcanzar los 114,5 dólares por barril, e interrumpir el suministro de fertilizantes. Estos vaivenes se han traducido en apagones y la posibilidad de la disrupción agrícola.

Para los países insulares del Pacífico y del Caribe, la crisis en Oriente Medio no es un acontecimiento geopolítico lejano. Ya se manifiesta en el aumento de los precios de los combustibles, la incertidumbre eléctrica y el temor de que las comunidades situadas en el extremo final de las cadenas de suministro mundiales puedan verse empujadas a una mayor inseguridad económica.

Ondas expansivas en el Caribe

En la región del Caribe, la falta de fertilizantes pone en peligro sus sistemas agroalimentarios, afectando de manera especial a los pequeños agricultores. Esto se agrava por el anuncio de una posibilidad del 61% de que reaparezca el fenómeno de El Niño, ahondando la sequía.

El Caribe es una de las regiones más dependientes de la importación de alimentos del mundo y ya tiene el costo de una dieta saludable más alto del planeta. Los precios de los alimentos han subido entre un 55% y un 60% desde 2018. 

Además, los huracanes Beryl en 2024 y Melissa en 2025 han erosionado aún más la capacidad de recuperación de los hogares. El peligro es que la combinación de la volatilidad global y la sequía asociada a El Niño podría degradar aún más el acceso a los alimentos y los medios de vida, especialmente de los pequeños agricultores y los pobres urbanos.

Sin acciones coordinadas, el Caribe corre el riesgo de que la guerra que comenzó en un estrecho a miles de kilómetros de distancia termine en la mesa de sus familias más vulnerables.

Repercusiones en el Pacífico

En la otra parte del mundo, los gobiernos desde Fiyi hasta Tuvalu, y de las Islas Salomón a las Marshall, están tomando medidas para conservar combustible, proteger a las familias y a los más vulnerables y mantener los servicios esenciales en funcionamiento. 

«Estamos al final de la cadena de suministro», declaró a Noticias ONU Tuya Altangerel, alta funcionaria del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la región del Pacífico. «Esta crisis energética está afectando realmente a nuestras comunidades».

La preocupación inmediata no es solo si los barcos siguen moviéndose, sino la rapidez con que los aumentos de los precios del petróleo, los costes de flete y las perturbaciones del mercado de combustibles en Asia repercuten en algunas de las comunidades más remotas y dependientes de las importaciones del mundo.

ONU/Eskinder Debebe   En Kiribati, el cambio climático está teniendo un impacto severo en la nación. Por qué es importante el estrecho de Ormuz
ONU/Eskinder Debebe En Kiribati, el cambio climático está teniendo un impacto severo en la nación. Por qué es importante el estrecho de Ormuz

Por qué es importante el estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz, que ha estado prácticamente bloqueado durante el último mes, es fundamental para las cadenas de suministro mundiales, ya que por esta vía navegable transita aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas por vía marítima. Para el Pacífico, el principal riesgo es que la perturbación energética en el estrecho provoque un aumento de los precios de los combustibles, los costes de los fletes y las tarifas de transporte en las cadenas de suministro de Asia y el Pacífico.

Esto es importante porque los enlaces marítimos de las pequeñas comunidades insulares del Pacífico están concentrados en los mercados de Asia y el Pacífico. A través de esos canales de combustible y precios, un conflicto lejano puede golpear a islas situadas a miles de kilómetros de distancia.

Vulnerabilidad energética y medidas de emergencia

La vulnerabilidad de la región se ve amplificada por su dependencia de los combustibles fósiles importados. El transporte consume alrededor del 70% del combustible total importado en la región del Pacífico. «Tuvalu está definitivamente al final de la cadena de suministro y más del 90% de su energía proviene de gasóleo», señaló Altangerel.

Ante esta situación, los gobiernos ya están activando medidas de emergencia. Fiyi ha advertido a sus ciudadanos contra las compras de pánico y el acaparamiento. Tuvalu declaró el estado de emergencia el 14 de abril. Las Islas Marshall han declarado una emergencia económica de 90 días. Las Islas Salomón afirmaron que cuentan con reservas de combustible para entre 40 y 50 días. Vanuatu ha advertido de subidas del precio de la electricidad, mientras que Palaos, Nauru y Kiribati también están evaluando sus respuestas.

Comunidades bajo presión

Para los hogares, la crisis es muy real, ya que muchas comunidades ya sufren apagones e inestabilidad en los servicios. «Entendemos que en Tuvalu las comunidades ya están sufriendo apagones diarios», afirmó Altangerel. Los apagones también están afectando a partes de Fiyi, a pesar de ser una de las economías más grandes y relativamente mejor preparadas del Pacífico. Estos desafíos se ven agravados por los recientes ciclones que han pasado por Fiyi y las Islas Salomón.

Altangerel advirtió que la prueba más dura puede estar aún por llegar si los precios siguen subiendo en mayo y más allá. Hablando del Plan de Adaptación Costera de Tuvalu, que busca proteger la isla del aumento del nivel del mar, afirmó que «sin duda afectará a este importante trabajo que estamos realizando».

Para los países insulares del Pacífico, el mensaje es claro: lo que comienza como una crisis en un lejano cuello de botella de navegación puede convertirse rápidamente en una crisis de asequibilidad y suministro eléctrico, desconectando a las vulnerables comunidades insulares del resto del mundo y exacerbando su riesgo frente a las presiones climáticas derivadas del aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos.

REDACCIÓN

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