Al ingreso por los altavoces se dejaban escuchar palabras como estas: vende patrias, corruptos, caciques, mentirosos, calumniadores, traficantes de influencias, traidores, nepotistas, difamadores, violadores de la constitución…

Autor José Luis Gámez
En las cámaras, tanto de diputados como en la de senadores sucede y, seguirá sucediendo lo inesperado, lo impredecible, en cuanto a narrativas se refiere. Ahí, todo puede suceder, en el momento menos pensado. Ahí hay protagonistas y protagonismo que saltan a la tribuna, qué discuten, esgrimen, denostan, unos, con vehemencia y apasionamiento; otros con serenidad y mediana inteligencia, otros, rayando en la trágica vacuidad y cómica estridencia.
Todos, si, todos con una capacidad actoral barata que va desde el histrionismo involuntario, pasando por la tragicomedia y el drama pero eso sí, con el guión político partidista bien aprendido, argumentando y enfocado al convencimiento por medio de la inducción, por lo general, mentirosa.

Sintonizar el canal del congreso es entrar, gratuitamente, a un mundo surrealista a un circo con varias pistas, donde mimos, malabaristas, clawns, trapecistas y, entes amaestrados realizan toda clase de suertes en espera del aplauso de su público y el abucheo, también esperado, de sus detractores. Hay quienes no proponen ni argumentan: solo, utilizan todo lo que encuentran a su alcance, inclusive sus desviaciones mentales, como armas para reventar el espectáculo.
Alguien que, por vez primera, trataba de ingresar al salón de sesiones, se estaba registrando en recepción cuando por los altavoces se dejaban escuchar palabras como estas: vende patrias, corruptos, caciques, mentirosos, calumniadores, traficantes de influencias, traidores, nepotistas, difamadores, violadores de la constitución.

Ese alguien, le pregunta a quien le está tomando sus datos para poder ingresar:
–Señorita: ¿lo que oigo es tema de algún discurso?
No señor: están pasando lista.
Escuchar la participación de algún orador en esta tribuna es un divertimento que, a veces se antoja presenciarlo con un platón de palomitas y un vaso de refresco de nuestra preferencia. La función empieza cuando usted llega y, hay permanencia voluntaria.



